Belleza y perfección en el arte

El uso de las matemáticas en la pintura

Hojeando algunos libros de mi pequeña biblioteca, encontré uno muy interesante sobre las matemáticas que explicaba todo lo relacionado con la proporción áurea, pero en especial, su aplicación en el arte a lo largo de los siglos. A lo largo de estos párrafos resumiré este capítulo citando ejemplos de obras de arte en los que la proporción áurea y elementos matemáticos están presentes.

Bien, este título de esta entrada alude al capitulo 4 del primer tomo de la colección El mundo es matemático de la editorial RBA, cuyo autor de este libro (La proporción áurea. El lenguaje matemático de la belleza) Fernando Corbalán lo introduce hablándonos de los dos responsables de que el número de oro entrase en la órbita de la belleza y el arte: Luca Pacioli y el gran Leonardo da Vinci. De esta forma, nos habla del libro de Pacioli de De divina proportione, donde fija las proporciones que deben cumplirse para conseguir la belleza excelsa, además que se incluyen los famosos dibujos de poliedros de mano de Leonardo da Vinci.

Sobre Luca Pacioli cabe destacar una obra de Jacopo de Barbieri, donde retrató al matemático italiano en 1495, y que actualmente esta obra se conserva en el Museo de Capodimonte de Nápoles. En la composición, el matemático aparece con el hábito franciscano enseñando geometría euclídea a un joven noble. Así, tanto el maestro como el alumno están rodeados de poliedros y herramientas geométricas, es decir, están rodeados de matemática. Además, en la parte izquierda, pende un poliedro de los llamados arquimedianos, cuyas caras son polígonos regulares. Destacar que muchos de estos poliedros son los que dibujó Leonardo en el libro de Pacioli.

Retrato de Luca PacioliJacopo de Barbieri

A continuación, Fernando Corbalán nos habla del genio del renacimiento italiano, matemático, físico, químico, ingeniero, tecnólogo, pintor y arquitecto Leonardo da Vinci. En estos párrafos nos habla de los estudios anatómicos que hizo Leonardo basándose en el hombre de Vitrubio para llegar a las proporciones humanas que se establecen entre las partes de nuestro cuerpo, que según él, el cuerpo humano se inscribe en un círculo y un cuadrado al mismo tiempo. Así. Las proporciones ideales del cuerpo humano que se desprenden de esta figura corresponden a la razón áurea entre el lado del cuadrado y el radio del círculo, donde la geometría une técnica y belleza con la razón áurea.

El hombre ideal o El hombre de Vitruvio de Leonardo da Vinci

Sin embargo, el apartado más interesante de este capítulo es el de El número de oro en la pintura donde el autor nos cuenta que el desarrollo de la perspectiva y la búsqueda de las proporciones ideales en el renacimiento hicieron coincidir en el tiempo y en la dedicación a artistas y científicos. Es en este apartado donde se incluyen varios ejemplos de obras donde el número de oro es el protagonista.

El primero de estos artistas es Leon Battista Alberti con su obra del 1435 de Tratado de la pintura, en el que explica los métodos para conseguir representar la realidad. En ella aparecieron ideas que lo cambiaron todo y que se convirtieron en las nuevas reglas.

Así, junto a Alberti, Leonardo da Vinci continuó el estudio de la perspectiva, en pelo auge y desarrollo formal y teórico en su época. Aunque no se dispone de testimonio directo del uso de la proporción áurea por parte de Leonardo, la composición de obras como La última cena se solapa de forma asombrosa con diversas figuras áureas, en especial, el rectángulo. En esta obra el rectángulo áureo define tanto las dimensiones de la mesa como la disposición de Cristo y sus discípulos. Con el conocimiento que ya tenemos de la proporción áurea, podemos constatar a simple vista que también la siguen las paredes de la estancia y las ventanas del fondo.

La última cena de Leonardo da Vinci

Sin embargo, el retrato de la Gioconda tampoco está exento de la razón áurea. Diversos estudios muestran cómo el rostro de Mona Lisa, tanto en su conjunto como en sus detalles, se enmarca con precisión en una elegante sucesión de rectángulos áureos.

La Gioconda de Leonardo da Vinci

En términos generales, los pintores renacentistas influidos por la proporción áurea usaron los rectángulos áureos para las proporciones a todos los niveles de detalle. El símbolo pentalfa les sirvió para la distribución del espacio, rigiendo sobre todo la colocación de los personajes. Con el mismo propósito se usó la espiral áurea. Un ejemplo de organización a través de la estrella pentagonal es La sagrada Familia, del pintor renacentista Miguel Ángel. En este caso se trata de una composición circular o tondo, donde se inscribe el pentágono de oro.

La sagrada Familia de Miguel Ángel

Sin embargo, la presencia del número de oro en La flagelación de Urbino de Piero della Francesca, y en El nacimiento de Venus  de Sandro Botticelli, ofrece imágenes de una belleza estremecedora. Trazar las figuras que organizan esas obras es un delicioso desafio.

El nacimiento de Venus de Sandro Botticelli

La flagelación de Urbino de Pietro della Francesca

Por último, nombrar al más destacado continuador de la estela de Leonardo, Alberto Durero, que ofreció su filosofía de la belleza en la armonía de las proporciones, además de considerarse el iniciador de la geometría descriptiva.

 carrascosenyo93

Sergio Díaz Albendea